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jueves

100 anys de Casa América. Impresiones del Embajador Mexicano

Hoy jueves 10 de marzo se conmemora el inicio de celebraciones del Centenario de Casa América, correspondiéndose con la visita que el embajador de México en España, Federico Gamboa, realizó el 10 de marzo de 1911 a Casa América para su primer acto fundacional. En este reportaje os ofrecemos las palabras de Gamboa, extraídas de su diario personal, al respecto de Casa América.

10 DE MARZO — Visita tempranera hasta las  bodegas que bastante lejos, en la barriada de San  Andrés de Palomar, posee D, Pedro G. Maristany. Bodegas disformes y repletas de cascos y bocoyes que en sus rechonchos vientres aposentan miles de arrobas de vinos de todas clases, desde el que se cosechó hace un año hasta el que ostenta la fecha respetable de 1750. En el lunch inevitable, un detalle curioso: los emparedados y brioches que justificaron las libaciones del champagne y de los exquisitos caldos de la casa, eran de pescado por ser hoy viernes de Cuaresma! ¿En qué quedamos, aquí, donde se come de vigilia, se comió también cuando la fatídica Semana Roja, de fúnebre recordación, carne de monjas y de curas
asados a fuego lento ? . . .
Sin solución de continuidad, al palacio provincial, viejo domicilio de la Casa de las Generalidades de Cataluña, edificio vetusto que, aun en la parte que fuera audiencia, hoy en vías de reconstrucción, guarda y luce más de una belleza arquitectónica. Fueron nuestros benévolos conductores por las dependencias del inmueble histórico, nada menos que el vicepresidente señor Argemí, — el presidente señor Prat de la Riba guarda cama, — y los señores diputados provinciales Roca, Tona y Suñol, calificados expertos del terreno que pisábamos a su vera.

En seguida, eran las 12 y 1;2, nos trasladamos a la inauguración de la Casa de América, airoso chalet de tres pisos que se alza en la esquina de las calles de Aragón y de Lauria. El jardinillo que lo cerca, veíase pleno de distinguida concurrencia en la que dominaban las señoras; ahí estaba en primer término el numeroso cuerpo consular extranjero, personalidades destacadas en letras, artes, política, industria, y comercio sobre todo,
e incontables familias de la colonia hispanoamericana que en Barcelona han sentado sus reales. Al frente de la entrada, bajo dosel de paño galoneado, entre las banderas de México y España, los retratos en grandes medallones, del Presidente Porfirio Díaz y del Rey Alfonso XIII, a guisa de padrinos distantes de la inauguración solemne.
La banda municipal me saludó con el himno nuestro y, en los intermedios, tocó lo mejor de su repertorio. En el patio interior ondeaban los pabellones de cada uno de los diversos Estados que integran nuestra América. Hube de presidir el acto, que dio principio con elocuente discurso de salutación muy bien dicho por el presidente de la casa, señor Viñas Muxí, y del que conviene con-servar algunas parrafadas:
— "Desde dos años ha, un núcleo de españoles y americanos no diré entusiastas, pues sería banal, pero sí tenaces decididos a sellar la fraternidad trasatlántica tan decantada por poetas y prosistas y tan deseada por las clases mercantiles, venimos trabajando con ahinco para crear un casal, para edificar una morada solariega que encienda el ánimo, fecunde los amores y avive la voluntad que ha menester el ideal referido, patrimonio al parecer de muchos pueblos de esta vieja y reverenciada Europa, dominio propio por su historia, de la España inmortal".
— "Vais a ser el primer americano que atraviesa este umbral. . .".
— "Este acto, señor, es de un duplo carácter. Un americano ilustre que por su misión recuerda a todos que la época de los enconos pasó, y la paz y el amor imperarán sin interrupción en el futuro, se pone a nuestro frente y abre, en este hermoso día de sol, las puertas de una casa que españoles y americanos han levantado, podéis creerlo, acarreando ellos mismos con sus propios brazos todo el material. Nosotros entramos en pos de él y, al hacerlo, nos conjuramos, contraemos el sagrado compromiso de hacerla cada vez más grande. . ."
— "El momento es decisivo. La Casa de América es ésta: está vacía. Alguien, — siempre existe ese alguien, — sonreirá; muy bien, nosotros, constructores y que conocemos el camino, abrimos un Mayor imaginario, escribimos con verdadera unción y un raro espíritu mercantil, dos conceptos: en el Debe, ponemos Porvenir; y en el Haber, una fecha, la de hoy".
Hablaron, luego, el senador D. Femando Rahola, distinguido escritor y más distinguido catalanista ; Carreras Candi, y yo a lo último- Terminada la oratoria, pasamos a firmar en el álbum de la casa, y fueron las nuestras las primeras del libro. Después, el luncheon, en uno de los espaciosos salones aderazado al efecto.

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